De acuerdo con Gerney Calderón, Defensor del Pueblo en esta parte del país, el recrudecimiento del conflicto armado en estas dos regiones, han generado que zonas limítrofes como Curillo y Solano, se conviertan en receptores de familias desplazadas que llegan inicialmente a estos municipios y luego a la capital.

 

El representante del ministerio público también manifestó que el otro tema que preocupa en la región, tiene que ver con los casos de reclutamiento forzado de menores de edad, el cual afecta a casi todo el departamento.