Wilson Pérez, presidente de ANTHOC capitulo Caquetá, expresó que la salud en esta parte del país se puede considerar como un “barco a la deriva”, y de no hacer nada para retomar el control lo más seguro será una intervención y posterior liquidación de los hospitales.
De acuerdo con el sindicalista, las ESEs María Inmaculada, Sor Teresa Adelle y Fabio Jaramillo, no tienen los recursos necesarios para atender acreencias propias del sector, y solo con los giros que se les hacen desde el gobierno nacional, logran salvar al menos los pagos de manera atrasada a sus trabajadores.
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